• Maria José: Ser madre es ejercer la vocación sin descanso
  • Sandra: Sentirme libre para criar mis niños
  • Maria José: Sólo cuando te tuve por primera vez en mis brazos, puede comprender el significado de la palabra madre
  • Sandra: odos mis cariños son para mis niños
  • Maria José: Ser madres es precouparse  por todo
  • Sandra: Aquí compartimos nuestras experiencias como mamás

22-04-14 escrito por Exposición de los niños en las redes sociales. Cómo lo gestionamos

Nos estamos excediendo con la exposición de los niños en redes sociales. Actualmente vivimos en una sociedad en la que publicamos nuestras vivencias, alegrías y tristezas, e inquietudes en las redes sociales. Se puede incluso llegar a  casos extremos, como por ejemplo, el de la mujer que narró el parto de su hijo vía twitter.

Exposición de los niños en las redes sociales. Cómo lo gestionamos

Es verdad que existe una moda en la que parece que vivimos para las redes sociales y no para nosotros mismos. Es decir, todo lo que hacemos lo tenemos que contar para que el resto de personas sea partícipe de ello y si no es como si lo hubiésemos vivido un poco menos. Personalmente, existen ocasiones en las que estás tan contenta que te apetece comentar a tu círculo de amistades, una buena noticia o un acontecimiento concreto, pero en otras, prefiero guardar esos momentos para mí. Eso no quiere decir que no saques una foto y se la enseñes a tus amigos o familia, pero de manera más acotada y no por medio de las redes sociales.

En el caso de los niños, siempre me planteo si nos estamos excediendo  poniendo fotos y videos en las redes sociales. Existen multitud de personas que nada más nacer su hij@ suben la foto a twitter o facebook para que le conozcan. ¿Vosotras lo harías? En este ámbito existen dos posturas, la primera, a las que no les importa inundar las redes sociales con la cara de los más pequeños y, la segunda, quienes miran mucho donde ponen las fotos y la privacidad de las mismas.

Como he comentado en otras ocasiones, se me puede considerar como una persona reservada y un poco reacia a comentar mi vida en redes sociales. Sé que suena paradójico, ya que cuento mis experiencias en este blog, pero considero que son dos medios y dos cosas diferentes. En redes sociales la gente es más cotilla y le gusta mirar las fotos que sube un conocido o un amigo de la infancia que lleva 5 años sin saber nada de él, pero en un blog es distinto, como lo es la forma de presentación. En este caso comentas lo que te preocupa e intentas ayudar y aprender del resto de mamis que han pasado por la misma experiencia.

¿Vosotras ponéis fotos de vuestros hijos en redes sociales?

Imagen de Flickr por marcopako 

Publicado en Bebé, Crianza, Entorno

Etiquetas: , ,

21-04-14 escrito por El dibujo como herramienta para ver el estado anímico de los más pequeños

En muchísimas ocasiones nos preguntamos qué es lo que está pasando por la cabeza de nuestros hijos. Cuando son mayores es más fácil poder hablar con ellos y ser partícipe de sus inquietudes.

El dibujo como herramienta para ver el estado anímico de los más pequeños

Recientemente han publicado un estudio en el que se refleja que por medio del dibujo podemos evaluar el desarrollo conceptual de los más pequeños. La investigación se realizó en escuelas del País Vasco y demostró que los niños con conocimientos más precisos de los seres vivos, dibujaban nubes, lluvia y el sol, elementos importantes para la supervivencia.

Está claro que los más pequeños tienden a expresarse como pueden y en muchísimas ocasiones utilizan la pintura como medio para plasmar sus sentimientos y conocimientos sobre lo que les rodea. En la mayoría de las películas basadas en hechos reales y similares que vemos en la televisión se puede observar como una psicóloga infantil le da un papel y colores a los niños para que dibujen lo que quieran y así ver el estado mental de los más pequeños y comprobar que les preocupa o si han sufrido algún trauma.

Según nos cuenta Judit Cueto en un artículo publicado en eldiariodelbebe.es, estos son los elementos a los que debemos prestar atención y los casos en los que podemos llegar a preocuparnos:

  1. -     Evolución de las formas y los dibujos.  Según s va pasando el tiempo los niños tienen que ir dibujando de una forma más clara haciéndose reconocibles las formas.
  2. -     La presión del trazo. A la hora de analizar un dibujo, no sólo hay que fijarse en la forma, sino en la presión del trazo. Es igual de significativo el trazo fuerte, capaz de romper el papel, o el suave, que hace que casi no se vea el dibujo.
  3. -     El trazado de las líneas. Si son discontinuas o entrecortadas.
  4. -     Los elementos del dibujo. Es decir, observar si siempre se excluye algo, por ejemplo, al papá a la hora de representar la casa familiar o, si por el contrario, añade muchos detalles.
  5. -     El tamaño de los objetos y la organización de formas y dibujos. Es importante fijarse en qué lugar dibuja las cosas y el tamaño que emplea.

Los colores. Como comenté en el post los colores pueden determinar la forma de ser de mi hija es muy importante fijarse en el color con el que pintan los objetos e intentar entender el significado que quieren darle.

Imagen de Flickr por xumet

21-04-14 escrito por Afrontar el periodo de espera de un diagnóstico

Cuando Alberto (el benjamín de la casa) tenía tres años recién cumplidos sufrió unos problemas intestinales por los que hubo de estar hospitalizado prácticamente un mes. Fue justo a la vuelta de su hospitalización cuando comenzamos a detectar algunos comportamientos que hasta entonces o no había tenido o no habíamos advertido; se volvió muy repetitivo con algunos juegos y actitudes, de ser un niño al que le gustaban todas las comidas pasó a no admitir más que purés o alimentos triturados, y, en el parque, a la hora de jugar con otros niños, buscaba más el juego en solitario que compartido.

Al principio pensábamos que aquello tenía mucho que ver con el proceso de hospitalización, donde lo pasó francamente mal, y con un proceso de recuperación en el cual tuvimos que suspender su asistencia a la guardería. Sin embargo, con su entrada en el colegio, ya con cuatro años, la relación con el resto de niños empezó ser francamente complicada.

Afrontar el periodo de espera de un diagnóstico

 Fue entonces cuando, tras consultar a varios médicos, se llegó a la conclusión de que, a pesar de ser tan pequeño, podía mostrar ya algunos rasgos coincidentes con el Síndrome de Asperger.

 Desde ese momento y hasta prácticamente un año después en el que se descartó esta posibilidad, vivimos ese período complicado en el cual se espera un diagnóstico para un hijo pequeño, un proceso para el que desde luego no estábamos preparados (¿quién lo está?) pero del que sin duda he aprendido mucho.

 En los primeros compases, mi actitud era la negación; yo veía a Alberto como un niño totalmente normal, es más, un pequeño prodigio para las cosas tecnológicas que sorprendía por su precocidad a propios y extraños, con muy buena conversación, muy cariñoso, y por tanto me negaba la posibilidad de que mi hijo pudiera sufrir efectivamente cualquier tipo de afección.

 Cuando tuve que rendirme a la evidencia de que existían problemas serios (que al final resultaron problemas de comportamiento y relacionales que cuatro años después han mejorado increíblemente con la orientación adecuada) empezó para mí una fase aún peor, en la que alternaba momentos de bajón con otros de exceso de preocupación por cualquier cosa relacionada con mi pequeño.

 Probablemente no fue hasta bien pasado el primer semestre de espera cuando, en casa, nos rendimos a la evidencia de que todos necesitábamos una orientación clara sobre cómo afrontar la situación.

 Fue el propio equipo que trabajaba en la valoración de Alberto quien nos proporcionó algunas claves que, al menos en nuestro caso, resultaron eficaces, este sería el resumen: No huir del problema, ni en positivo ni en negativo; en la espera de un diagnóstico pocas cosas hay peores que minimizar los posibles resultados (no será nada) o todo lo contrario, rendirse a un resultado no deseado antes de que este llegue. La normalización de esta situación pasa, y en nuestro caso pasó, por ser capaces de hablar de todos los escenarios posibles, de comenzar a entender cómo puede cambiar nuestra vida en caso de un diagnóstico no deseado, pero no obsesionarse con esta situación y, sobre todo, en compartir y vivir la situación en conjunto, no dudando en buscar ayuda y apoyo en caso de necesidad.

imagen Nickthomas pixabay.com

18-04-14 escrito por Cómo prevenir las primeras caries

Como la mayoría de los niños yo tenía pavor al dentista, sobre todo porque no quería abrir la boca y que me detectase una nueva caries . Como todos los niños y sobre todo todas las niñas, me encantaban los dulces, por lo que no dudaba en comer todas las chucherías y chocolates que mis padres me permitían. Por supuesto, me lavaba los dientes después de cada comida, pero aun así no era suficiente y he tenido alguna caries que otra.

Cómo prevenir las primeras caries

Ahora, al invertirse la situación, es decir, al ser la madre y no la hija, estoy intentando ver de qué forma puedo evitar las caries de Carlota. Lógicamente, es primordial la correcta limpieza de los dientes, no sólo pasar el cepillo por los dientes, sino ejercer presión y llegar a todos los recovecos, al igual que el uso del enjuague bocal y la seda dental. Por supuesto estos dos elementos se los iremos introduciendo más adelante cuando Carlota ya sepa lavarse los dientes.

Estamos intentando enseñarle que hay que limpiarse los dientes después de cada comida, pero es un concepto que nos está costando, ya que prefiere lavarse los dientes antes de cada comida, junto con las manos. Pero bueno, ya iremos poco a poco perfeccionando el método.

Por ahora, lo que le estamos enseñando es la importancia de llegar a todos los sitios y de llegar a las encías. Le encanta ponerse en su alzador y limpiarse los dientes imitando lo que hace su padre y su madre. El problema es que todavía no es muy hábil por lo que no consigue llegar a todos los sitios, pero poco a poco va buscando sus trucos para conseguirlo. Ahora mismo para no morder el cepillo y poder limpiarse los dientes del lateral, es decir, los premolares se estira del moflete para poder dejar espacio para hacerlo.

Además de la limpieza correcta de la boca, es importante enseñarle a consumir determinados alimentos de forma controlada, como los azucares.

¿Vuestros hijos desde cuando se limpian los dientes?

Imagen de Flickr por bealete

17-04-14 escrito por Haciendo galletas en casa

Me gusta cocinar. Por el trabajo y el ritmo de vida tal vez no cocino todo lo que me gustaría, y no dispongo de mucho tiempo para plantearme nuevas recetas o probar cosas, algo que me encanta. Sin embargo para lo que siempre guardo tiempo es para en algún momento cocinar con mis hijos, lo hago con los dos desde muy pequeñitos y siempre resulta satisfactorio y divertido… eso sí, cocinamos cosas que ellos eligen, como por ejemplo galletas, algo divertido y rápido.

 Esta es una receta que solemos hacer en equipo; la cocina suele quedar como un campo de batalla, pero merece la pena por el resultado.

Haciendo galletas en casa

Para hacer unas galletas de mantequilla (vamos hacer muchas galletas) podemos usar sobre 300 g de harina, 40 g de azúcar y unos 110 g de mantequilla (subir o bajar un poco las proporciones de la mantequilla y el azúcar es posible pero sin modificar mucho).

 Lo primero que vamos a hacer, y lo que suele ser más divertido, es unir todos los ingredientes en un bol y comenzar a mezclarlos con las manos, aquí cocinar y jugar es todo uno, lo que buscamos es obtener una masa lo más uniforme posible, si les dejamos solo a los peques hacer la mezcla no debemos tener prisa, lo importante es que quede bien mezclado y uniforme.

 Cuando tengamos la masa vamos a estirarla para de este modo, dar el grueso que queramos a las futuras galletas, para estirarla lo mejor es un amasador de los de toda la vida, ya que para los peques resulta muy divertido.

Cuando ya tenemos la masa estirada llega otro momento clave; dar forma a las galletas. La manera más divertida (y sencilla) es utilizar moldes de plástico ya hechos que podemos adquirir fácilmente en supermercados y tiendas especializadas, vamos a encontrar todo tipo de formas y figuras… por supuesto si no tenemos estos moldes podemos utilizar simplemente un vaso de plástico (mejor que los peques no manipulen cristal o metal) para dar forma redonda a las galletas.

Con las galletas ya formadas vamos a enharinar una fuente de horno y colocar las galletas en ella (esto da pie a una suerte de tetris de galletas con el que Alberto se lo pasa pipa) una vez en el horno, con aproximadamente 15 minutos a unos 180°, debería bastar para hacer las galletas. Una vez horneadas las dejamos enfriar, aquí podemos incorporar otro elemento más que es la decoración de las galletas, se puede hacer o no, nosotros no siempre lo hacemos.

Esta es una actividad más que recomendable para poner en práctica por ejemplo uno de esos domingos desapacibles cuando no apetece mucho salir a la calle. Que lo disfrutéis.

Página 1 de 12612345...102030...Última »